Sin imprimir nada. Sin que nadie se lleve un papel que luego desaparece. El albarán queda firmado, guardado y disponible para facturar antes de que el cliente llegue a su coche.
"Con los clientes B2B que pagan a fin de mes, el albarán firmado es lo que nos da la razón si alguien no recuerda haber pedido algo. Necesitábamos eso en digital, sin cambiar cómo trabajamos."
Jardineria Bisanyes
Garden center · Venta directa e instalación
El problema
Un garden center vende a dos tipos de cliente muy distintos. El particular llega, coge lo que necesita y paga. El cliente de empresa — el restaurante, la comunidad de propietarios, el hotel — hace pedidos recurrentes y paga a fin de mes. Para ese segundo cliente, el albarán firmado no es un trámite: es el documento que justifica la deuda y que protege a ambas partes si hay una discrepancia.
El papel funciona hasta que deja de funcionar. El cliente firma, se lleva su copia, la empresa guarda la suya. Esa copia de la empresa acaba en una carpeta que nadie ordena, en un cajón del mostrador o directamente perdida. A fin de mes, cuando toca facturar, alguien tiene que buscar los albaranes del cliente, escanearlos si los encuentra, y rezar para que los importes cuadren. Si el cliente discute un cargo, la conversación sin el albarán firmado es complicada.
Bisanyes ya tenía el flujo claro — el albarán se firma en el punto de venta, en el momento de recoger el pedido. Solo necesitaban que ese proceso ocurriese en digital, sin cambiar el ritmo de trabajo ni pedir al cliente que aprenda nada nuevo.
"A fin de mes buscas los albaranes del cliente, escaneas los que encuentras y cruzas los dedos para que los importes cuadren. Si alguien te discute algo y no tienes el papel firmado, no tienes nada."
— Jardineria Bisanyes, antes de implantar la firma digitalCómo funciona
El flujo de trabajo en el punto de venta no cambia. El único cambio es que en lugar de imprimir el albarán y pasarle un bolígrafo al cliente, le pasas la tablet.
Cuando el pedido está listo para entregar, Afer genera el albarán automáticamente con todos los artículos y cantidades. No hay que teclear nada en la tablet — ya está todo.
La tablet muestra el albarán completo — artículos, cantidades, precios. El cliente revisa, confirma que es correcto y firma con el dedo. Sin letra pequeña, sin sorpresas.
La firma biométrica se adjunta al albarán de forma permanente. Fecha, hora, trazado de la firma — todo registrado. Si alguien discute una entrega, tienes la prueba digital con un clic.
En el momento de firmar, Afer puede enviarle al cliente una copia del albarán firmado en PDF. Sin papel, sin que nadie tenga que hacer nada después.
El resultado
Antes
El albarán en papel se firmaba, se guardaba en algún sitio y a fin de mes había que encontrarlo. Algunos estaban. Otros no. Si un cliente B2B discutía un cargo sin el papel firmado, la conversación se complicaba sin necesidad.
Ahora
El cliente firma en la tablet al recoger. El albarán queda guardado con su firma adjunta en el instante. A fin de mes, están todos — sin escanear, sin buscar, sin llamar a nadie. Y si alguien discute algo, tienes la firma con fecha y hora.
0
Albaranes perdidos. Cada entrega genera su documento firmado y guardado automáticamente. No hay papel que extraviar.
Al instante
El albarán firmado está disponible para facturar en el momento en que el cliente firma. Sin esperas, sin escanear nada.
B2B seguro
Con clientes que pagan a fin de mes, la firma digital es la prueba de entrega. Cualquier discrepancia se resuelve con el documento, no con la memoria.
Disponible en Afer
La firma digital funciona en cualquier tablet o móvil, sin instalar nada. El cliente firma en la pantalla como siempre — solo que ahora el documento queda guardado para siempre.